Psicosis

   Trastornos Psicóticos y Esquizofrenia  


Trastornos Psicóticos

Los trastornos psicóticos son los más severos de todos los desórdenes mentales. En los trastornos psicóticos la alteración fundamental es la pérdida del sentido de la realidad. Cuando el paciente pierde el contacto con la realidad, una nueva realidad patológica reemplaza a la realidad perdida. El paciente no es capaz de examinar la realidad correctamente, por lo tanto no puede examinar sus creencias ni sus percepciones de manera realista y compararlas con lo que sucede realmente en el mundo.

Esta pérdida del análisis de la realidad se acompaña de otras alteraciones de las funciones mentales, las alteraciones del pensamiento se denominan ideas delirantes. Las ideas delirantes son creencias extrañas que se edifican como tentativa de reconstrucción del mundo ante el sentimiento de catástrofe interior que ocurre en el psicótico. De este modo, las ideas delirantes llenan los espacios vacíos que se formaron tras la ruptura de la mente con la realidad. El paciente en su enfermedad vive en una nueva falsa realidad, y actúa con base a esas ideaciones de las cuales el enfermo está completamente convencido y da por ciertas. El paciente vive de manera subjetiva sus eventos imaginarios creyéndolos objetivos y compartidos por los otros. Las ideas delirantes no se modifican ante las pruebas de que tales ideas son falsas o irracionales.

Durante el episodio psicótico pueden aparecer otras alteraciones de las funciones mentales, tales como: alteraciones de la sensopercepción, dadas por alucinaciones que pueden ser visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles o cenestésicas. Alteraciones del afecto, tales como emociones que no guardan relación con los pensamientos o situaciones, o carencia de expresión emocional. Alteraciones del pensamiento como desorganización, incoherencia y confusión. Las personas que padecen un trastorno psicótico presentan un grave deterioro funcional relacionado con el cuidado personal, los procesos de pensamiento y el desempeño social y laboral.

Los trastornos psicóticos pueden ser una enfermedad en sí misma, como en el caso de la esquizofrenia, o un conjunto de síntomas que acompañan a otras enfermedades como por ejemplo un episodio de depresión severa y también pueden formar parte de síntomas asociados con traumas psicológicos severos. Los cuadros psicóticos relacionados con eventos psicológicos traumáticos en personas que tenían un buen funcionamiento mental previo, suelen ser transitorios y reversibles.

Los cuadros psicóticos pueden tener una base orgánica como una demencia senil, tumores cerebrales y lesiones cerebrales en general, intoxicaciones agudas o crónicas y pueden estar relacionados con el consumo de drogas. Algunos trastornos hormonales tiroideos, suprarrenales e hipofisiarios pueden cursar también con cuadros psicóticos.

Los trastornos psicóticos de causas psiquiátricas suelen desarrolarse en la adolescencia o al inicio de la vida adulta, tienden a repetir varios episodios y algunos como la esquizofrenia tienden a la cronicidad. Afortunadamente hoy en día se dispone de medicamentos adecuados para el tratamiento de la esquizofrenia y los trastornos psicóticos en general, lo que garantiza una mejor calidad de vida para el paciente.

Los diagnósticos de los trastornos psicóticos son:
● Esquizofrenia.
● Trastorno Esquizotípico.
● Trastorno Delirante Persistente.
● Trastorno Psicótico Agudo y Transitorio.
● Trastorno Delirante Inducido.
● Trastorno Esquizoafectivo.
● Otro Trastorno Psicótico de origen no orgánico.
● Trastorno psicótico relacionado con el consumo de drogas.
● Trastorno psicótico de origen orgánico (otra enfermedad que asocia un cuadro psicótico).

Las ideas delirantes más frecuentes son:
● De grandeza: Posesión de una fortuna, de una gran belleza o de una cualidad especial (p. ej., percepción extrasensorial); posesión de amigos influyentes; ser un personaje importante (p. ej., Bolívar, Hitler).
● Nihilistas: Sentimientos de que se ha muerto o se está muriendo; creencias de que no se existe o de que el mundo no existe.
● De persecución: Ser perseguido por los amigos, vecinos o cónyuges; ser seguido, controlado o espiado por el gobierno o por otras organizaciones importantes (p. ej., la Iglesia Católica).
● Paranoides: creencia de que otras personas quieren lastimarlo, encerrarlo, envenenarlo o engañarlo, también pueden haber ideas de celos, de que la pareja le es infiel o de que la familia trama un plan para deshacerse de él.
● Somáticas: Creencia de que los órganos del enfermo han dejado de funcionar (p. ej., el corazón ha dejado de latir) o se están pudriendo; creencia de que la nariz u otra parte corporal ha desaparecido o está gravemente desfigurada.
● Sexuales: Creencia de que la conducta sexual del individuo la conoce todo el mundo; que el sujeto es una prostituta, un pedófilo o un violador; que la masturbación conduce a la enfermedad o a la locura.
● Religiosas: Creer que uno ha pecado ante Dios; que se posee una relación especial con Dios o con otra divinidad; que se tiene una misión religiosa especial; que uno es el diablo o está condenado a quemarse en el infierno.

Las alucinaciones:
Las alucinaciones son alteraciones de la sensopercepción, en las que el paciente ve, oye, siente y percibe cosas que no son reales, pero que para él sí lo son, las experimenta como reales. Las alucinaciones pueden ser:
Visuales: luces, sombras, animales, personas, santos, ángeles, demonios y cosas diversas, estas alucinaciones pueden ser muy variadas y en ocasiones pueden llegar a ser terroríficas
Auditivas: Sonidos, llantos, risas, voces que cuchichean, voces que le ordenan cosas como matar a otros o hacerse daño a sí mismo.
Táctiles: de frío o calor, de que lo tocan, de que alguien le hala el cabello o las uñas, de animalitos que le caminan por el cuerpo, etc.
Gustativas y olfativas: malos olores, sabores extraños, olores extraños agradables o desagradables.
Cenestésicas: sensaciones de movimiento del propio cuerpo, de volar, flotar, saltar muy alto, de debilidad o de gran fuerza.


      Esquizofrenia     
La esquizofrenia es una enfermedad mental que se caracteriza por alteraciones psicóticas, es decir, por la pérdida del sentido de la realidad. Cuando el paciente pierde el contacto con la realidad, una nueva realidad patológica reemplaza a la realidad perdida. El paciente no es capaz de examinar la realidad correctamente, por lo tanto no puede examinar sus creencias ni sus percepciones de manera realista y compararlas con lo que sucede realmente en el mundo. La esquizofrenia se caracteriza, en general, por distorsiones fundamentales del pensamiento y de la percepción, junto con una afectividad inadecuada o embotada.


Se supone que el factor más importante para el desarrollo de la enfermedad es la predisposición genética, tiene su origen en una combinación de factores genéticos, hereditarios y ambientales relacionados con el crecimiento, la educación y las circunstancias traumáticas de la vida. La enfermedad la padece el 1% de la población mundial, es decir, que en una población de 500.000 habitantes como la ciudad de Acarigua-Araure hay 5.000 personas con esta enfermedad y en Venezuela hay alrededor de 280.000 personas con esquizofrenia. La padecen tanto hombres como mujeres por igual, la edad de inicio de los síntomas está entre los 15 años y los 45 años de edad, y con frecuencia el inicio de los síntomas ocurre en la infancia o en la adolescencia.

El paciente con esquizofrenia presenta crisis psicóticas separadas por períodos de funcionamiento adecuado, durante las crisis el paciente no tiene conciencia de que está enfermo, no reconoce su situación como anormal y patológica, y no es capaz de darse cuenta de que su funcionamiento es anormal, independientemente de lo graves que puedan ser los síntomas.
Habitualmente se mantienen tanto la lucidez de la conciencia, como la capacidad intelectual, aunque con el transcurso del tiempo pueden desarrollarse ciertas deficiencias intelectuales. La evolución de los trastornos esquizofrénicos puede ser continua, o episódica, con déficit progresivo o estable, o bien puede haber uno o más episodios, con remisión completa o incompleta.

Las manifestaciones esquizofrénicas no se presentan como “manchas negras” sobre un fondo blanco. El psiquismo total del paciente suele estar afectado de manera tal, que los síntomas “clave” para el diagnóstico transcurren sobre un fondo de rarezas, extravagancias y manifestaciones menores que, aunque insuficientes por sí solas para formular ese diagnóstico, completan la forma esquizofrénica. Con otras palabras, las manifestaciones por las cuales se establece el diagnóstico de esquizofrenia, no suelen aparecer en el contexto de una personalidad por lo demás normal, sino en el conjunto de esas otras alteraciones más sutiles a las que llamamos “contexto esquizofrénico”.

El pensamiento del paciente que padece esquizofrenia se caracteriza por la pérdida del sentido de la realidad, esta pérdida de conexión con la realidad determina que el paciente psicótico o con esquizofrenia es incapaz de distinguir entre sus propios pensamientos y percepciones y los que obtiene observando el mundo externo. Las alucinaciones y las ideas delirantes siempre se han considerado el sello distintivo de la esquizofrenia.
Las alucinaciones son percepciones experimentadas sin que llegue ningún estímulo externo a los órganos de los sentidos cuya calidad es similar a una percepción real. El individuo las vive como originadas en el mundo exterior o bien en su propio cuerpo, pero no como procedentes de su mente o de su imaginación sino que el paciente vive sus alucinaciones como hechos completamente reales y no se da cuenta de que son alteraciones propias de su enfermedad.

Los pacientes con esquizofrenia suelen tener alucinaciones auditivas, visuales, táctiles, gustativas, olfativas o una combinación de ellas. Las alucinaciones auditivas son las observadas con mayor frecuencia en la esquizofrenia; se perciben como ruidos, música o más típicamente como «voces». Éstas pueden oírse musitadas o de forma clara y diferenciada y decir palabras, frases simples o frases compuestas. Se pueden inferir alucinaciones cuando el paciente parece hablar en respuesta a las voces y susurrar, murmurar incomprensiblemente, hablar con toda normalidad o gritar en voz alta.

Las alucinaciones visuales pueden ser simples o complejas, de menor o de mayor tamaño que una percepción real y abarcar desde destellos luminosos a personas, animales u objetos. El paciente puede experimentarlas como localizadas fuera del campo de visión, por ejemplo detrás de la cabeza, y suelen tener un color normal. Las alucinaciones olfativas y gustativas suelen experimentarse juntas, por lo general como olores y sabores desagradables.
Las alucinaciones táctiles se manifiestan como sensaciones de ser tocado o pinchado, sensaciones eléctricas o como si insectos se arrastraran bajo la piel. Las alucinaciones táctiles también pueden presentarse como sensación de estiramiento y de relajación de los órganos internos, en ocasiones experimentando estimulación sexual.

Las alucinaciones pueden ser:
● Visuales: luces, sombras, animales, personas, santos, ángeles, demonios y cosas diversas, estas alucinaciones pueden ser muy variadas y en ocasiones pueden llegar a ser terroríficas
● Auditivas: Sonidos, llantos, risas, voces que cuchichean, voces que le ordenan cosas como matar a otros o hacerse daño a sí mismo.
● Táctiles: de frío o calor, de que lo tocan, de que alguien le hala el cabello o las uñas, de animalitos que le caminan por el cuerpo, etc.
● Gustativas y olfativas: malos olores, sabores extraños, olores extraños agradables o desagradables.
● Cenestésicas: sensaciones de movimiento del propio cuerpo, de volar, flotar, saltar muy alto, de debilidad o de gran fuerza.

Las ideas delirantes son una perturbación en el pensamiento. Son creencias sostenidas firmemente como reales. Las ideas delirantes configuran una nueva realidad para el paciente, todo un sistema de creencias falso que el paciente considera completamente reales. Al tratar de hacerle entender al paciente que sus ideas delirantes son falsas solo se logra empeorar su situación, hay que recordar que para el paciente sus ideas delirantes son completamente reales, no importa cuán extrañas, descabelladas o enfermizas sean.

Las ideas delirantes suelen ser:
● De grandeza: Posesión de una gran fortuna, de una gran fama, belleza, poder o de una cualidad especial (p. ej., percepción extrasensorial); posesión de amigos influyentes en la política o religión; ser un personaje importante de la historia (p. ej., Bolívar, Hitler, etc.).
● Nihilistas: Sentimientos de que se ha muerto o se está muriendo; creencias de que no se existe o de que el mundo no existe.
● De persecución: Ser perseguido por los amigos, vecinos o cónyuges; ser seguido, controlado o espiado por el gobierno o por otras organizaciones importantes (p. ej., la Iglesia Católica).
● Paranoides: creencia de que otras personas quieren lastimarlo, encerrarlo, envenenarlo o engañarlo, también pueden haber ideas de celos, de que la pareja le es infiel o de que la familia trama un plan para deshacerse de él.
● Somáticas: Creencia de que los órganos del enfermo han dejado de funcionar (p. ej., el corazón ha dejado de latir) o se están pudriendo; creencia de que la nariz u otra parte corporal ha desaparecido o está gravemente desfigurada.
● Sexuales: Creencia de que la conducta sexual del individuo la conoce todo el mundo; que el sujeto es una prostituta, un pedófilo o un violador; que la masturbación conduce a la enfermedad o a la locura.
● Religiosas: Creer que uno ha pecado ante Dios; que se posee una relación especial con Dios o con otra divinidad; que se tiene una misión religiosa especial; que uno es el diablo o está condenado a quemarse en el infierno.
● Otras: Ideas delirantes de que los pensamientos de una persona son extraídos o implantados por una fuerza exterior o por otra persona. Ideas delirantes de que los pensamientos privados de una persona se difunden públicamente. Ideas delirantes en las cuales significados altamente personales son atribuidos a las percepciones. Ideas delirantes de estar influido o forzado a realizar actos que el paciente no quiere ni desea. Ideas delirantes de que una persona muy próxima a él ha sido sustituida por un doble.

La desorganización del pensamiento en la esquizofrenia incluye el lenguaje desorganizado, el comportamiento desorganizado o extravagante y el afecto inapropiado. El lenguaje desorganizado o trastorno del pensamiento el síntoma más importante de la esquizofrenia. Presentan a menudo una proporción considerable de trastornos del pensamiento caracterizados por tangencialidad, descarrilamiento, falta de lógica, pobreza del lenguaje, la distraibilidad, asociaciones fonéticas, uso de palabras inventadas y bloqueo del lenguaje. A continuación se presenta un ejemplo del lenguaje de un paciente con un trastorno notable del pensamiento:

“Vamos a ver, había uno que me habría gustado si no fuera por el instructor, bien, me llevaba bien con él, siempre quería que hiciera lo peor en clase, parecía como, y yo siempre terminaría, la nota, en mi calificación, y él intentaba hacer parecer a otra gente como si fueran lo bastante buenos como para ir a Hollywood o algo así, ya sabes, yo sería el peldaño más bajo de la escalera. Eso, eso era como ellos querían la calificación en primer lugar de acuerdo a quienes, los suyos, ellos, ellos tenían todos razones distintas que yo, yo, creo que ellos solían, que querían uno, no aparecerá”.

El comportamiento catatónico o desorganizado. Muchos pacientes con esquizofrenia manifiestan diversas alteraciones motoras y cambios en el comportamiento social. Las conductas motoras oscilan desde el estupor catatónico a la agitación. En el estupor catatónico el paciente puede permanecer inmóvil, mudo y arreactivo, aunque esté plenamente consciente. En ocasiones los pacientes esquizofrénicos adoptan posturas incómodas o extrañas que mantienen durante largo tiempo, como permanecer en cuclillas durante horas, posición que sería muy incómoda para la mayoría de la gente.

Los trastornos motores que aparecen en la esquizofrenia incluyen las estereotipias, movimientos repetidos sin propósito como el balanceo hacia delante y hacia atrás; manierismos, que son actividades en principio normales, con propósito y que parecen tener un significado social pero cuya apariencia es extravagante o quedan fuera de contexto, como hacer muecas o pasarse continuamente la mano por el pelo. Otros comportamientos menos comunes son imitar los movimientos y gestos de otra persona; la obediencia automática, cumplimiento de órdenes simples de forma parecida a la de un robot, y el negativismo o rechazo a cooperar en peticiones simples sin ninguna razón aparente. Muchos pacientes esquizofrénicos presentan rituales similares a los observados en el trastorno obsesivo-compulsivo, como lavarse las manos y hacer comprobaciones, ordenar o contar de manera repetitiva.

El deterioro del comportamiento social a menudo se observa junto al retraimiento social. Los pacientes se abandonan y se vuelven descuidados o desaseados, visten ropas sucias, descosidas o inapropiadas, e ignoran su entorno sucio y desordenado. También pueden presentar otras conductas extrañas que rompen con la mayoría de las convenciones sociales, tales como exhibir conductas groseras en la mesa, rebuscar en las bolsas de basura o gritar obscenidades en público. Se ha estimado que entre un tercio y la mitad de todas las personas «sin techo» son esquizofrénicas.

La incongruencia afectiva es el tercer componente de la dimensión de desorganización. Los pacientes pueden sonreír de manera inapropiada cuando se habla de temas neutros o tristes o reírse tontamente sin ninguna razón aparente. Este síntoma no debe confundirse con la risa nerviosa que algunas veces presentan los pacientes ansiosos. La incongruencia afectiva sólo será considerada un síntoma de esquizofrenia cuando se presente en el contexto de otros síntomas característicos.

La alogia se caracteriza por una disminución del lenguaje espontáneo, una tendencia a producir lenguaje vacío de contenido, o de contenido limitado si la producción de lenguaje tiene una dimensión adecuada.

El pensamiento pobre se expresa externamente mediante el lenguaje en muchos pacientes con esquizofrenia. Los pacientes pueden tener grandes dificultades para dar respuestas fluidas a las preguntas. Tienden a hablar poco o a contestar de una manera concreta. Por ejemplo, si se les pregunta “¿qué le ha traído al hospital?”, el paciente puede contestar “un carro”.

El aplanamiento o embotamiento afectivo consiste en una reducción en la intensidad de las expresiones y las respuestas emocionales. Se pone de manifiesto por una expresión facial invariable, reducción de movimientos espontáneos, pobreza de gestos expresivos, contacto ocular reducido, falta de inflexiones vocales y lenguaje enlentecido.

La anhedonia o incapacidad de experimentar placer, también es muy común. Muchos pacientes se describen a sí mismos como emocionalmente vacíos. Son incapaces de disfrutar de actividades que previamente les daban placer, como practicar deportes o visitar a familiares o amigos. La conciencia de haber perdido la capacidad de disfrutar puede ser el origen de un enorme dolor psicológico.

El deterioro atencional se pone de manifiesto con la incapacidad de concentrarse o centrarse en una tarea o una pregunta. Los pacientes se quejan de sentirse bombardeados por estímulos que no pueden procesar ni filtrar; a su vez, esto les hace sentir confundidos o experimentar pensamientos fragmentados.

La abulia es la pérdida de la capacidad de iniciar conductas dirigidas a objetivos y acabarlas. Los pacientes parecer haber perdido su voluntad o impulso. Pueden iniciar un proyecto y luego abandonarlo sin ninguna razón aparente, o tener un trabajo, acudir durante varios días o semanas y luego dejar de aparecer o vagar sin rumbo por el lugar de trabajo. Este síntoma en ocasiones se interpreta como pereza, pero en realidad representa la pérdida o la disminución de los impulsos básicos y la incapacidad de formular y perseguir planes a largo plazo.

Más del 60% de los pacientes esquizofrénicos presenta síntomas depresivos significativos que provocan notable malestar, en ocasiones conducta suicida, y que comprometen la poca energía y la motivación del paciente. Después de superada una crisis psicótica pueden aparecer síntomas depresivos importantes y condicionar un estado denominado depresión post-esquizofrénica.

Diagnóstico de esquizofrenia
Debe estar presente por lo menos uno de los siguientes signos y síntomas durante un mes o más:
● Ideas de eco, inserción, robo o difusión del pensamiento.
● Ideas delirantes de ser controlado, de influencia o pasividad, referidas claramente al cuerpo, a los movimientos de los miembros o a pensamientos, acciones o sensaciones específicas y percepciones delirantes.
● Voces alucinatorias que comentan la propia actividad o que discuten entre sí acerca del enfermo u otro tipo de voces alucinatorias procedentes de alguna parte del cuerpo.
● Ideas delirantes que se refieren a la religión o política, a capacidades y poderes sobrehumanos (por ejemplo, tener una comunicación directa con el presidente, recibir órdenes directas de Dios, ser capaz de controlar el clima o estar en comunicación con seres de otro mundo).
Deben estar presentes por lo menos dos de los siguientes signos y síntomas durante un mes o más:
● Alucinaciones persistentes de cualquier modalidad, cuando se acompañan de ideas delirantes no muy estructuradas y fugaces, sin contenido afectivo claro, o de ideas sobrevaloradas persistentes, o cuando se presentan a diario durante al menos un mes.
● Neologismos (palabras inventadas), interceptación o bloqueo del curso del pensamiento, que dan lugar a incoherencia o lenguaje circunstancial.
● Alteraciones del movimiento, conducta catatónica, tal como excitación, posturas características o flexibilidad cérea, negativismo, mutismo y estupor.
● Síntomas “negativos”, tales como marcada apatía, empobrecimiento de la expresión verbal y embotamiento o incongruencia de las respuestas emocionales (síntomas que suelen llevar al aislamiento social y a la disminución de los rendimientos).

Evolución de la esquizofrenia
La evolución de los trastornos esquizofrénicos presenta variaciones de paciente a paciente, no todos los pacientes con esquizofrenia evolucionan igual a lo largo del tiempo, La esquizofrenia es una enfermedad crónica, es decir que no se cura por completo, tiene una tendencia a hacer exacerbaciones y nuevas crisis psicóticas, y por lo general las personas con esquizofrenia presentan varias crisis a lo largo de su vida, que pueden durar semanas o meses. En los períodos entre las crisis los pacientes pueden recobrar un grado variable de funcionamiento parecido al que tenían antes de enfermarse. Mantener el tratamiento médico entre las crisis es la clave para distanciar la frecuencia y gravedad de las crisis siguientes, por ello el tratamiento no debe ser abandonado aunque el paciente ya esté mejor.

Es posible reconocer un signo característico de que una nueva crisis está por comenzar cuando el paciente quiere abandonar el tratamiento, recordemos que durante las crisis el paciente no tiene capacidad de estar conciente de que tiene una enfermedad, cuando una crisis está empezando, se pierde la conexión con la realidad y la conciencia de estar enfermo, y entonces el paciente se niega a tomar medicamentos, allí es cuando la familia debe estar más alerta.

Por lo general, cuando el paciente con esquizofrenia mejora, uno de los signos de que se acerca la mejoría es la capacidad del paciente para entrar nuevamente en conciencia de que padece una enfermedad mental y se conecta nuevamente poco a poco con la realidad. Algunos pacientes siguen teniendo crisis psicóticas aunque mantengan un régimen de tratamiento estricto, pero aunque aparezcan crisis nuevas, el tratamiento continuo mejora el pronóstico a largo plazo de la enfermedad.

Los diferentes tipos de evolución de la esquizofrenia son:
● Continua: cuando los síntomas psicóticos no desaparecen durante el período de observación.
● Episódica con defecto progresivo: cuando después de cada crisis psicótica los síntomas “negativos” se van agravando o progresando en los intervalos entre episodios psicóticos.
● Episódica con defecto estable: los síntomas “negativos” persisten, pero no se agravan ni progresan en los intervalos entre episodios psicóticos.
● Episódica con remisiones completas: Cuando los pacientes mejoran completamente después de los episodios psicóticos y se mantienen bien entre las crisis.
● Remisión incompleta: Cuando después de que termina una crisis persisten algunas ideas delirantes, alucinaciones o manifestaciones conductuales que pueden interferir levemente con el funcionamiento del paciente; pero que no llegan al funcionamiento psicótico.
● Remisión completa: Cuando después de que termina la crisis el funcionamiento psicótico ha desaparecido y solo perduran algunos síntomas negativos

La esquizofrenia se clasifica en:
● Esquizofrenia paranoide: en la que predominan las ideas delirantes de ser perseguido, de que alguien quiere lastimarlo, de ser acosado o espiado, predominan la desconfianza y la suspicacia.

● Esquizofrenia hebefrénica: en la que el funcionamiento es más desorganizado que en las otras formas de esquizofrenia, predominan las alteraciones afectivas, especialmente de un aplanamiento del afecto y de una pérdida de la iniciativa, las emociones son superficiales, infantiles e inadecuadas, el comportamiento es irresponsable e impredecible, el pensamiento se halla desorganizado y hay tendencia al aislamiento social.

● Esquizofrenia catatónica: en la que predominan importantes perturbaciones psicomotoras, las cuales pueden alternar entre extremos tales como la hipercinesis y el estupor, o entre la obediencia automática y el negativismo. El paciente puede mantener posiciones y actitudes forzadas durante largos períodos. Una característica llamativa de esta afección, son los posibles episodios de conducta violenta.

● Esquizofrenia indiferenciada: en la que la combinación de síntomas no se ajusta a ninguno de los subtipos.

● Depresión post-esquizofrénica: Episodio depresivo, que puede ser prolongado y que aparece como secuela de un mal esquizofrénico. Puede haber todavía algunos síntomas esquizofrénicos, tanto “positivos”, como “negativos”, pero éstos ya no son los que predominan en el cuadro clínico. Estos estados depresivos se asocian con un alto riesgo de suicidio.

● Esquizofrenia residual: es estadío crónico del desarrollo de un mal esquizofrénico en el que se haya registrado un claro progreso desde una etapa inicial a otra más avanzada, y que se caracteriza por síntomas “negativos” de larga duración, aunque no necesariamente irreversibles, entre los que se hallan la lentitud psicomotriz, la hipoactividad, el aplanamiento del afecto, la pasividad y la falta de iniciativa, la pobreza del lenguaje en cantidad y en contenido, la mediocridad de comunicación no verbal (mediante la expresión facial, el contacto visual, la modulación de la voz y la posición), el descuido personal y un pobre desempeño social.

● Esquizofrenia simple: es Trastorno en el cual se da un desarrollo insidioso, pero progresivo de comportamiento extravagante, con incapacidad para cumplir con los requerimientos sociales y declinación del desempeño en general. Los rasgos negativos característicos de la esquizofrenia residual (por ejemplo, el aplanamiento del afecto, la pérdida de la iniciativa, etc.) se desarrollan sin ser precedidos por ninguna sintomatología psicótica manifiesta.

Resumen de un caso real:
“Rigoberto es un hombre de 45 años de edad, soltero, que ha vivido en la calle de forma más o menos continuada desde 8 años. Cuando era niño su familia notó que era muy tímido y retraído. A pesar de que estaba muy apegado a ellos, no apreciaba los abrazos, los besos ni otras expresiones de afecto.

En la escuela era aceptado por sus compañeros pero él tenía tendencia a aislarse, su rendimiento era regular pero sus padres lo consideraban brillante y creativo porque leía mucho, tenía un amplio vocabulario y disfrutaba con varios juegos intelectuales. También se dedicaba a inventar cosas.

Su comportamiento en la escuela según la maestra era bueno y obediente, la maestra no tenía quejas de él, puesto que no saboteaba las clases ni interrumpía a los otros niños. Rigoberto era un niño aislado, con escasas habilidades sociales y sin amigos, pero los padres no hicieron caso a esta circunstancia.

En el bachillerato inventó un nuevo alfabeto que pretendía ser más funcional fonéticamente que el de uso habitual. Aunque él intentó explicar sus principios básicos, nadie pareció entenderlo. A veces sus padres eran incapaces de determinar si era difícil de entender porque era más inteligente que ellos o si simplemente tenía un pensamiento desorganizado. Durante el bachillerato no participó en ninguna actividad, no tenía amigos y nunca tuvo novia ni ninguna cita.

Entró en la universidad, pero al final del primer semestre suspendió y dejó los estudios. Volvió a casa para vivir con sus padres, que realizaron repetidos esfuerzos para que saliera de casa e intentara colocarse en varios empleos. Sin embargo, nunca fue capaz de persistir o de llevar a cabo ningún trabajo de manera conveniente.

Poco a poco fue siendo absorbido por un mundo fantasioso y pasaba mucho tiempo involucrado en la «comunicación intergaláctica». Aseguraba recibir mensajes desde una galaxia desconocida en un lenguaje especial que sólo él era capaz de entender. Estos mensajes, que él oía como si fueran voces hablando dentro de su cabeza, describían acontecimientos en la distante galaxia de Atan.

A medida que se hizo mayor, pareció perder interés en comentar su mundo y sus voces interiores con los demás. Nunca se interesaba por su apariencia y se volvió francamente descuidado. Sus padres debían insistirle para que se pusiera ropa limpia, se bañara y se afeitase. Solía escoger atuendos y peinados extravagantes, siendo su vestimenta preferida bermudas largas, una chaqueta y una gorra de béisbol que se colocaba al revés.

A pesar de lo extraño del comportamiento de Rigoberto, sus padres no hicieron esfuerzos para ponerlo en tratamiento. Meses después sus síntomas empeoraron, se volvió agresivo, hostil e incontrolable, Rigoberto fue brevemente hospitalizado y le indicaron medicación que luego abandonó por su cuenta. Su incapacidad para cumplir cualquier tarea, su extremado aislamiento social y la preocupación por su mundo de fantasías parecían progresar de modo inexorable.

Tras la muerte de su madre, cuando tenía 32 años, tuvo una crisis psicótica severa y requirió una nueva hospitalización. Se le administraron altas dosis de medicación que lo mejoraron durante el tiempo que estuvo hospitalizado, fue dado de alta en condiciones favorables, pero luego descuidó el tratamiento, estuvo regular unos meses, empezó a beber alcohol y aparecieron nuevamente las ideas delirantes y las voces.

Cuando Rigoberto tenía 36 años, su padre murió. Durante el año siguiente algunos de sus familiares (un tío y una prima) trataron de hacerse cargo de él, pero su modo desordenado y extraño de comportarse afectó la vida de sus familiares y tuvieron que regresarlo a vivir solo en su casa.

Durante el período de tiempo en que vivió solo nunca preparó su comida, ni lavó su ropa, nunca sacó la basura ni lavó los platos. La casa se llenó de comida podrida, escombros y periódicos viejos. Empezó a pasar días fuera de su casa, a veces bebía y dormía en la calle, los familiares intentaron hacerse nuevamente cargo de él, pero a veces Rigoberto se tornaba hostil y muy agresivo, por lo que dejaron que se fuera a su casa, desde entonces ha vivido solo y pasa la mayor parte del tiempo en la calle”.

Esta historia está basada en un caso real, el nombre real ha sido cambiado.
No todos los pacientes tienen que tener este destino. En la historia de Rigoberto se cometieron varios errores, y uno de ellos fue no buscar ayuda durante la infancia y la adolescencia de Rigoberto. Aunada a esta circunstancia, la inconstancia en el tratamiento y la carencia de un soporte familiar adecuado determinaron recaídas cada vez peores, hasta que Rigoberto terminó prácticamente viviendo como indigente.